Es necesario anular la LES para defender la Univerisdad Pública

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Somos un grupo de estudiantes de la Facultad, que desde el CECEN propusimos en asamblea formar una Comisión para debatir sobre la Ley de Educación Superior (LES) y la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU).

Actualmente estamos en pleno debate, estudio y creación de un Boletín que será el primer fruto de esta Comisión, pero no podíamos dejar pasar la oportunidad de contarles, desde la Revista del CECEN, a qué conclusiones vamos llegando entre todos.

La Ley de Educación Superior fue sancionada por el menemismo en 1995 en plena época privatista. Muchos  estudiantes y  docentes, enfrentaron desde el primer momento esta Ley desatando una importante lucha que no triunfó porque la Franja Morada (en ese entonces dirección hegemónica del movimiento estudiantil) entregó sus reivindicaciones.

Es la LES menemista, hasta hoy, la que regimenta la educación universitaria a nivel nacional; entró en todas las Universidades del país con todas sus implicancias, salvo los casos de la Universidad del COMAHUE y de la UBA donde la lucha no permitió fuese aplicada.

Esta ley, por ejemplo  tiene la intención de acortar las carreras de grado, pasando contenidos a posgrados arancelados lo que haría que para terminar nuestras carreras tengamos que pagar altísimos costos.  También, establece que cada Universidad, incluso cada facultad, en caso de que no les alcance el presupuesto asignado por el Gobierno Nacional (nunca alcanza), “pueden acceder a fondos” utilizando otros medios. Lo que hoy conocemos como los “recursos propios”, que permite que las empresas mantengan parte de la estructura de cada facultad, a cambio de entrometerse en los planes de estudio de las carreras

Con estos dos ejemplos basta para demostrar que  la LES viola dos de las características que  han  prestigiado tanto a la educación superior de nuestro país: su carácter gratuito y público.

La LES vigente es el marco legal para la privatización de la Universidad. Y además  es la “recomendación” del Banco Mundial y el FMI para los países del tercer mundo.

Por su parte, la CONEAU, es una Comisión formada por doce miembros con supuesta “altura académica” elegidos a dedo por el gobierno de turno, que asegura un lugar a rectores de Universidades privadas.

Se encarga de decir qué carreras son de “importancia social”, lo que en esta sociedad quiere decir qué carreras cumplen o no con los intereses del mercado, son rentables.

Para que determinada carrera sea felizmente “aceptada” por la CONEAU, es necesario hacerle algunos retoques, como por ejemplo elitizarla (no hacen falta tantos médicos para la cantidad de enfermos que queremos curar, o no hace falta pagar tantos sueldos docentes). Pero lo fundamental que significa ser aceptado por la CONEAU es que el plan de estudio de esa carrera tiene que ser uno que le garantice a quienes ponen la plata (empresas) que se va a estudiar lo que ellos necesitan y no otra cosa; es decir, la CONEAU establece un plan de “contenidos mínimos” que homogeniza la futura mano de obra de estas empresas y crea profesionales a su servicio y no al servicio de las necesidades del pueblo.

Resulta interesante ver el mecanismo extorsivo que implementa la CONEAU. Ante el asfixie presupuestario al que se somete a la Universidad, la CONEAU ofrece un apetitoso financiamiento que difícilmente pueda ser rechazado por carreras que necesitan mucho más presupuesto del que provee el Estado. Ante esta situación, varias carreras se ven obligadas a acreditar y adaptar sus planes a lo que el gobierno de turno decida.

Entonces, ¿dónde quedó la Autonomía Universitaria que conquistaron los estudiantes cordobeses en la Reforma de 1918?

Puntualmente en Exactas, todas nuestras carreras son de interés para las empresas, porque “producen riqueza”. O sea que la CONEAU está especialmente interesada en acreditarnos.  Actualmente existe el caso de Química, carrera en la que disfrazado detrás de un cambio en el plan de estudio, se encuentra el intento de acreditarla a la CONEAU. Esto se ve claramente si se tiene en cuenta que un profesor de la facultad firmó una carta del FoDeQui (Foro de decanos de química) que presenta una serie de contenidos mínimos muy inferiores a los que se dictan en nuestra Facultad y se pide que la carrera sea declarada de interés público a nivel nacional. Esta declaración es el paso previo a la acreditación a la CONEAU (no puede estar acreditada si no es declarada “de interés público”). Paralelamente, surgió una urgencia que no es casual por parte de profesores y de la Secretaría Académica por armar una comisión que trate la reforma del plan de estudios. Los estudiantes de química se están organizando para discutir este tema y hacer oír su voz para que no los pasen por arriba.

Hasta ahora hemos llegado a estas conclusiones. Sabemos que nos falta mucho y por eso queremos invitarlos a todos a sumarse, pero no sólo al debate. Tendremos que ser muchos para poder enfrentar a  la CONEAU en nuestra Facultad, y tendremos que ser muchos más para lograr finalmente anular la LES menemista y enfrentar el proyecto del Frente para la Victoria, que continúa en la dirección de la privatización de la Universidad y que probablemente sea sancionado luego de las elecciones.

¡Por la Anulación de la Ley de Educación Superior, Abajo la CONEAU, fuera las empresas de nuestras carreras!

Comisión de discusión sobre LES y CONEAU

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