La propiedad del conocimiento
Martin Williman es Licenciado en Bilogía y trabaja desde hace tiempo en la Biblioteca Central Luis Federico Leloir. Su trabajo allí adentro lo mantiene en contacto cercano con el mundo de las publicaciones científicas a nivel internacional.
Por eso, desde Maza Crítica fuimos a hablar con él para que nos cuente un poco como se estructura y difunde el conocimiento generado en las universidades y cual es el rol que juegan en este proceso diversas entidades internacionales.

Martin Williman (foto: M. Luda)
R:- La Producción intelectual de la facultad, ¿bajo que formas se documenta y difunde?
MW:- La producción científica de la facultad se genera principalmente en dos formatos. Las tesis doctorales, que son el trabajo escrito de un doctorando sobre una investigación de carácter original por el que obtiene grado de doctor, y los papers, que son trabajos relativamente breves producto de la investigación científica y publicados en revistas especializadas. Este último es el formato elegido por la comunidad científica internacional para dar a conocer sus trabajos y comunicarse con sus pares.
Generalmente las tesis doctorales no son publicadas, pero parte de éstas se publica en papers durante su desarrollo y posteriormente a su presentación y defensa.
También existen otras formas como los pósters, informes y presentaciones a congresos que no necesariamente son publicables, pero que forman parte de la modalidad de comunicación de los investigadores.
R:- Entiendo que estos tipos de documentos están sujetos a derechos de propiedad… ¿De quien es, bajo la legislación actual, la propiedad del conocimiento generado en la facultad?
MW:- Bueno… ese es un tema delicado y complejo. En primer lugar no hay legislación específica sobre el tema, sino que actúa la legislación general de derecho de autor. Cada universidad además puede establecer sus propias pautas o políticas específicas.
Los actores principales respecto de los derechos de propiedad intelectual de los trabajos científicos realizados en la facultad son La Universidad y los autores, pero en el caso de las tesis doctorales, los directores de las mismas tienen una participación que los convierte también en actores de este tema, ya que generalmente la línea de investigación de la tesis es generada por ellos.
El escenario se torna mas complejo si consideramos a las entidades del ámbito público o privado que subsidian líneas de investigación y las editoriales científicas. Estas últimas sin lugar a duda, en el esquema actual del ciclo de producción científica, han adquirido un protagonismo más relevante en esta discusión. En general los autores a través de contratos que adquieren formas diferentes, ceden los derechos de publicación de sus trabajos científicos realizados en La Facultad.
R:- ¿Cual es el rol que juegan estas editoriales en el ciclo de producción del conocimiento científico?
MW:- En un comienzo, en un mundo donde las comunicaciones no habían alcanzado el desarrollo actual, el rol principal de estas editoriales era el de crear una vía para la comunicación entre los integrantes de la comunidad científica, ejerciendo también un papel en la selección de la calidad de los trabajos científicos. Con el tiempo, y con la acentuación de este último rol, las editoriales científicas se han convertido en árbitros de la calidad científica.
A través de comités de pares científicos las revistas evalúan la calidad de los artículos presentados. De esta manera algunos títulos de revistas científicas ganaron renombre a lo largo del tiempo publicando buenos trabajos científicos.
A partir de la década del 60, con el advenimiento de las bases de datos que relacionan las citas entre trabajos científicos, se crearon y difundieron índices de calidad para las revistas, los trabajos y los autores, de acuerdo con la cantidad de citas recibidas. Los investigadores, para obtener altos puntajes, publican sus trabajos en las editoriales mejor ranqueadas, aumentando las posibilidades de recibir un numero mayor de citas. Es así como se generó un círculo virtuoso para estas editoriales, que no sólo las posiciona mejor, sino que se han convertido en una herramienta destacada de evaluación de la calidad de la investigación producida por cualquier institución científica.
R:- ¿Que beneficio obtienen estas editoriales por su trabajo? Porque supongo que no viven del prestigio…
MW:- Las editoriales científicas cobran por un lado al autor para la publicación de sus trabajos, y por otro a las instituciones o personas por la suscripción que permite acceder a la información. Siguiendo con este razonamiento a nivel institucional, una universidad paga para tener acceso a aquello que se produjo en su marco.
Sin ir mas lejos, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva destinó aproximadamente $ 40.000.000 este año para las suscripciones de la Biblioteca Electrónica de Ciencia y Tecnología, y la Universidad de Buenos Aires, más de $ 3.000.000 por el mismo concepto.
Durante la década del 90 las editoriales pertenecientes a distintas entidades académicas del ámbito científico tercerizaron la publicación Web de sus revistas pasando a manos de empresas editoras del mundo on line. Si asociamos esto a la concentración de las empresas editoriales que se observa en los últimos años, podemos entender la estrepitosa subida de precios de las suscripciones en los últimos 20 años. Sólo en los Estados Unidos, entre 1986 y 2002 aumentaron un 227%, mientras que en el mismo período el índice de precios al consumidor fue del 64%.
Recordemos que el trabajo científico es dependiente de estas suscripciones para su adecuado desarrollo y que en muchas áreas de la labor científica los títulos de revistas relevantes en la especialización no superan la decena, e inclusive varias de ellas pueden pertenecer a la misma editorial, acentuando cierto aspecto monopólico del mercado. Estamos sujetos a los precios que estas editoriales establezcan.
R:- Y supongo que esta concentración les da poder no solamente para fijar los precios del mercado… ¿Como influyen, según tu opinión, estas editoriales en la decisión de las líneas de investigación de los organismos nacionales dedicados a la producción científica?
MW:- El científico no es la imagen clásica de un tipo que investiga solo por amor a lo que hace y esta libre de toda conexión con la realidad. Un científico investiga y produce en un contexto que lo condiciona. En particular, la profesionalización de la ciencia implica que el investigador debe cumplir con algunos requisitos para poder avanzar en su trabajo. En el esquema actual, un investigador avanza en su carrera si publica más y de mejor calidad. La calidad está evaluada, de alguna forma, por las editoriales científicas. Entonces, cada vez que un investigador trata de posicionarse mejor en su carrera, sigue las reglas del juego impuestas por el ámbito internacional. Por otro lado sabemos que las becas otorgadas por las instituciones académicas nacionales priorizan temas de interés regional o nacional. Pienso entonces que se producen conflictos entre el interés nacional o regional de algunos organismos o incluso de los investigadores y de las líneas más favorecidas en las publicaciones internacionales. Me pregunto en beneficio de quién se van resolviendo estas tensiones…
R:- Lo que pasa es que la ciencia no esta exenta de las imposiciones del marco donde esta se produce. Tiene que ver con la propia estructura social, económica y política del mundo, que es básicamente capitalista, donde el conocimiento es una producción mas. Y son las mismas relaciones de producción que se establecen en otros ámbitos, como en las fabricas o las empresas de servicios, que se repiten en el caso de la ciencia. La producción del conocimiento se estructura a través de empresas que buscan beneficios económicos por servicios como los que describís. Y es cierto que es difícil escaparle a esta lógica dentro de este sistema…
MW:- En lo personal, a mi lo que me pasa con esto es que cuando uno entra en la carrera y quiere ser investigador, tiene una imagen un poco ingenua o lúdica del trabajo del científico, que es ese personaje que esta aislado de la realidad y que investiga por pasión y que su pasión va mas allá de intereses. Y, rápidamente, uno se da cuenta de que los intereses no solo están alrededor de uno sino también dentro de uno, y que todo el tiempo están pujando. Y es lógico que cada investigador quiera mejorar en su carrera y use las reglas del juego que están establecidas y uno termina siendo así un engranaje más del sistema.
Las editoriales científicas no son las únicas que influyen. También las bases de citas como Scopus o Web of Knowledge juegan un rol cada vez más central en la evaluación de la producción científica.
Actualmente se encuentran en el mercado herramientas para evaluar la posición de una institución en los distintos campos científicos, estas herramientas se desarrollaron aplicando análisis de redes sociales a las bases de datos de citas. Un ejemplo de ellas es SCImago que basa sus análisis sobre la bases de datos de Scopus y proveen de métodos gráficos, donde se plasman las relaciones de un autor con sus pares (como en Facebook) o de una institución con el resto de las instituciones, de esta manera uno no sólo puede saber cuan bien posicionado está en el esquema internacional, sino con quién debería relacionarse para posicionarse mejor.
R:- ¿Considerás que los científicos son concientes de la influencia que ejerce esta forma de organizar la producción científica alrededor de editoriales y bases de datos referenciales privadas?
MW:- No podría generalizar, pero yo creo que si, principalmente porque de alguna manera la padecen, pero también es cierto que no en todas las áreas de la investigación científica las tensiones de las que hablamos se manifiestan con la misma intensidad.
Con una mirada crítica de la situación podemos decir que al tiempo que las editoriales académicas en las últimas décadas privatizaron el acceso Web, las editoriales científicas se fusionaron generando situaciones monopólicas y se convirtieron en árbitros de la calidad científica. Es sabido que, por ejemplo, Elsevier y Springer controlan actualmente más del 40 % del mercado de las revistas de ciencia, tecnología y ciencias de la salud. Estas editoriales se apropian los derechos de publicación de la producción científica relevante del mundo y tienen control de su registro y acceso. Creo que este es buen momento para recordar la frase que dice “el conocimiento es poder”.
Sensibles de esto y con el advenimiento de Internet, se genero a nivel internacional el movimiento de Open Access con su política de liberar del acceso al conocimiento. El objetivo último de esta filosofía es el acceso libre, inmediato e irrestricto a material digital educativo y académico. Una de las alternativas que se proponen para lograr este objetivo es la generación de repositorios electrónicos o bibliotecas digitales en las instituciones académicas, donde se vuelque y registre su producción científica en paralelo al ciclo de producción actual. De esta manera, las instituciones conservan el acceso y registro de su producción intelectual y posibilitan el intercambio con instituciones pares.
En la Biblioteca Central estamos en un avanzado estado de desarrollo técnico de un proyecto con estas características, que será presentado a la brevedad en forma oficial.
R:- ¿Y vos por qué estás trabajando en ésto siendo Licenciado en Biología?
MW:- Yo empecé a trabajar en 1998 en Atención al Público de la Biblioteca, para costear mis estudios. Luego de varias idas y vueltas en las que cursé materias de las carreras de Química y Geología, finalmente egresé como biólogo, en 2005. Durante todo ese período trabajé en distintos lugares de la Biblioteca, y me fui involucrando en las situaciones y procesos de producción, registro, acceso y comunicación del conocimiento científico, hasta que las autoridades actuales me designaron a cargo del área Biblioteca Digital para desarrollar éste y otros proyectos.
