Sobre la organización del CECEN… (En Clave Roja)
La forma de producción del capital está atravesando una de las crisis más profundas de su historia. La diferencia cualitativa entre las crisis de la antigüedad y las del capitalismo reside en que las primeras eran de escasez y las segundas, de abundancia, lo que los marxistas llamamos “crisis de sobreproducción”.
La burguesía utiliza científicos e ingenieros para optimizar los procesos de producción y competir en el mercado. El elemento que desata una crisis capitalista es que llega un momento en que la tecnología es común a todos los capitalistas y ya no sirve para incrementar ganancias. Una opción es reiniciar la carrera por lograr innovaciones tecnológicas, utilizando a los científicos para que las desarrollen. Es por esto que debemos decidir por qué y para qué queremos ser científicos. En ese marco, no se concibe el rol de nuestro Centro por fuera de esta dinámica. Otro elemento a tener en cuenta es que los estudiantes no somos una clase social. En la facultad hay distintos sectores sociales, variando su composición en función de la coyuntura económica-política-social. Es por eso que en las universidades de Venezuela y Bolivia un amplio sector de estudiantes expresa los intereses de las burguesías locales en contra del pueblo pobre y trabajador. No obstante, las universidades son sitios privilegiados para combatir las ideas de la clase dominante. Desde EnClaveROJA consideramos la lucha ideológica como una de las tareas de mayor jerarquía. Los centros y las federaciones no deben ser meras organizaciones gremiales, sino que, al tiempo que levantan medidas progresivas (subsidio de papel, comedores baratos, etc), se deben difundir ampliamente ideas anticapitalistas, romper la separación entre la “vida académica” y los debates políticos, cuestionar el orden establecido en la Universidad, que es reflejo del orden establecido en la sociedad. Por otro lado, partimos de que la Franja Morada moldeó organizaciones vacías de participación, burocratizadas, que son extensiones del poder de las camarillas profesorales, y por esa vía cómplices de los avances del capitalismo en la universidad. Es urgente construir centros y federaciones democráticos y participativos, para organizar un masivo movimiento estudiantil que se una a los trabajadores enfrentándose al Gobierno y a los capitalistas. Para lograr esto debemos debatir democráticamente un estatuto del CECEN en donde se defina entre otras cosas, cómo vamos a colaborar los estudiantes con las luchas obreras que se avecinan. Es necesario destinar un porcentaje del excedente de los locales a los fondos de lucha de los trabajadores combativos independientes de la burocracia, las patronales y el Gobierno. Queremos un centro que también cuestione la forma en la que se investiga, cómo, para qué y para quienes. Nuestras investigaciones no pueden ir a parar a manos privadas o a fortalecer las fuerzas represivas del Estado como se hizo con el Konabot. La Ciencia no debe estar a disposición de “cualquier actor social”, y mucho menos de “empresarios innovadores” como pregona la plataforma del FEM[1]. Nuestras organizaciones deben tener como norte la lucha por que nuestras carreras e investigaciones, mientras no cambie este orden social hegemonizado por la clase parásita burguesa, estén orientadas a satisfacer las necesidades de quienes con sus impuestos garantizan la Universidad pública: los trabajadores y el pueblo pobre. En este sentido, nos parece que haber comenzado el año con asambleas y comisiones (algo que el PCR en la conducción anterior siquiera convocaba), es un paso insuficiente si el CECEN no se pone a tono con las tareas planteadas. Invitamos a La Mella a llevar adelante esas prácticas en las demás facultades en donde tienen responsabilidad de conducción (como en Socio) y en las que no, que las impulsen, dos cosas que no vienen pasando hasta ahora. Por otro lado observamos que haberse negado en el último congreso de la FUBA, junto con el PO y el PCR, a iniciar un proceso estatuyente dentro de la Federación, se transforma en una contradicción que nos jugará en contra a la hora de actuar en la realidad y no contar con una Federación democrática basada en la más amplia participación, independiente de los decanos y rectores y de los distintos sectores de los capitalistas, que esté respaldada por un movimiento estudiantil dispuesto a cuestionar el orden del capital.
[1] Ver Investigación y transferencia-Qué proponemos desde el FEM. http://www.elfem.com.ar/plataforma/14-investiacion-y-transferencia
